Se recuerda que hace 29 años en Bolivia se registró el golpe de Garcia Meza
Los bolivianos recuerdan hoy, 29 años del golpe de Estado del Gral. Luis García Meza, quien apoyado por las Fuerzas Armadas logró hacerse del poder, derrocando a la presidenta constitucional de Bolivia, Lidia Gueiler Tejada. A casi tres décadas de ese fatídico día, la historia cobró la factura, dejando tras las rejas a los principales hombres que encabezaron ese movimiento.
Esta fecha deja en el recuerdo, dolor y luto, de un gobierno que se hizo llamar de “Reconstrucción Nacional” y que no cumplió ni un ápice de su plan, por el contrario, fue uno de los gobiernos más corruptos que tuvo Bolivia, en su historia.
Ese episodio negativo se originó después de las elecciones generales del 29 de junio de 1980, en las que ganó con algo más del 30% del total de los votos, la Unidad Democrática y Popular (UDP), dirigida por Hernán Siles Suazo. Ante ese hecho, desde Santa Cruz, una supuesta organización de campesinos a través de distintos manifiestos, exigió que dichos comicios fueran anulados por un presunto fraude.
Ante esa acción, el pueblo boliviano habló bastante de un golpe de Estado, lo que no sabían, era que hasta que el 17 de julio de 1980, en Trinidad y otras poblaciones del departamento de Beni, hubo un movimiento militar, cuyos efectivos tomaron el control.
Hacia las 11:00 horas del mismo día, información desde Santa Cruz daba cuenta que el Segundo Cuerpo del Ejército, en coordinación con la Fuerza Aérea tomó control de esa ciudad, posteriormente, similar situación se vivió en los departamentos de Oruro, Tarija, Potosí y otros.
Para el mediodía, sólo La Paz estaba sin control militar. El gabinete de Lidia Gueiler se encontraba reunido en el Palacio de Gobierno y recibía el pedido de varios sectores políticos, que tome control del país, hecho que nunca aconteció.
Casi a la misma hora, la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) es intervenida por paramilitares, quienes sin piedad victimaron al líder del Partido Socialista Uno, Marcelo Quiroga Santa Cruz y al dirigente minero de apellido, Vega. Mientras que otros fueron detenidos, como el secretario ejecutivo del ente laboral, Juan Lechín Oquendo y los sindicalistas, Simón Reyes, Max Toro, Víctor Lima, Noel Vásquez, Liber Forti y otros.
Los “golpistas” irrumpieron en esa oportunidad una reunión que se llevaba a cabo en las instalaciones de la COB, porque estaba reunido el Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade).
Más tarde, una fuerza militar tomó el Palacio de Gobierno y para la tarde, todas las actividades en el país fueron suspendidas. Un día después, la junta militar que encabezó el golpe, integrada por Luis García Gómez, Waldo Bernal Pereira y Ramiro Terrazas Rodríguez, dispuso la cesación de toda actividad pública y privada, en razón de que pequeños grupos de las Fuerzas Armadas intentaban resistir.
García Meza planteó un gobierno de reconstrucción nacional basado en una tradición doctrinaria del socialismo militar, nacionalista, antioligárquico y de revolución nacional. Una acción política que debía tener bases en el pensamiento práctico del nacionalismo, antidemocrático, antiimperialista y popular.
Pensó en una sociedad democrática y pluralista, contradiciendo a sus fundamentos políticos y, trató de establecer, sólo en discurso, una participación popular del poder, la justicia social y distributiva en el marco de un denominado “humanismo boliviano”.
En su plan de trabajo planteó luchar contra la corrupción, la burocracia, consideradas por los golpistas como “lacras de la sociedad”, pero, no cumplieron nada de lo pactado, por el contrario aumentaron los fraudes y para ello sólo basta mencionar dos ejemplos, incremento del narcotráfico a través de las acciones de su ministro del Interior, Luis Arce Gómez y del negociado de las piedras semi-preciosas de La Gaiba.
A 29 años de ese día, la historia cobró factura a los “dictadores”, quienes pensaron quedarse en el poder por muchos años, sin embargo, esa dictadura duró un poco más de un año, hasta que el 3 de agosto de 1981, por presión militar García Meza renunció, aunque nunca reconoció que fue derrocado por otra junta militar.
Los principales cabecillas del golpe de Estado, Luis García Meza y Luis Arce Gómez, ahora se encuentran pagando sus culpas tras las rejas, en una de las prisiones de alta seguridad de Bolivia, como es Chonchocoro.
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